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El Triángulo Norte acelera la integración comercial con un bien público regional clave

La subregión (Guatemala, Honduras y El Salvador) avanza en la creación de un Bien Público Regional (BPR) que promete menos fricción, más velocidad y mejores costos para el intercambio intrarregional. Leer más

El Triángulo Norte —integrado por Guatemala, Honduras y El Salvador— está dando un paso firme para simplificar el comercio y fortalecer la integración económica regional. Con casi la mitad del PIB de Centroamérica, el 57 % del territorio y el 68 % de la población, la subregión avanza en la creación de un Bien Público Regional (BPR) que promete menos fricción, más velocidad y mejores costos para el intercambio intrarregional. En tiempos donde cada minuto cuenta, esto es música para los oídos del sector productivo.

La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana con el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo, busca estandarizar herramientas y procesos para modernizar la gestión comercial. El objetivo es claro: mejorar la coordinación aduanera, fortalecer la trazabilidad y hacer más eficientes los flujos de mercancías. Y lo mejor: el modelo está diseñado para ser sostenible y replicable en otros países de la región.

El proyecto se apalanca en uno de los esquemas más avanzados de integración regional: la Integración Profunda, vigente entre Guatemala y Honduras desde 2015 y ampliada con El Salvador en 2018. Este marco ya permite el libre tránsito de personas y mercancías y ha simplificado trámites a través de instrumentos como la Factura y Declaración Única Centroamericana (FYDUCA), reduciendo papeleo y tiempos (sí, menos filas, más negocios).

Los resultados hablan por sí solos. En 2022, el comercio intrarregional entre los tres países alcanzó US$9,553 millones, con más de 76 mil transacciones procesadas mediante la Plataforma Informática Comunitaria (PIC) en pasos fronterizos integrados como Corinto, Agua Caliente y El Florido. Eficiencia que se traduce en competitividad, especialmente para empresas que operan cadenas regionales de suministro.

El BPR se estructura en tres frentes estratégicos: fortalecer los procesos operativos de la unión aduanera, modernizar los sistemas digitales de gestión comercial e impulsar los programas de Operadores Económicos Autorizados (OEA). En conjunto, estas palancas reducen barreras, elevan estándares y generan confianza para invertir y exportar con mayor previsibilidad.

Para los empresarios de la región, el mensaje es directo: la integración deja de ser discurso y se convierte en infraestructura útil. Menos costos logísticos, más agilidad y una Centroamérica mejor conectada es una ecuación ganadora. Y cuando la aduana fluye, el negocio también.

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