El mundo no se está desglobalizando; simplemente está cambiando de forma. Lo que antes se conocía como deslocalización industrial, hoy evoluciona hacia un modelo más selectivo y estratégico: el friendshoring. Este enfoque busca trasladar las cadenas de producción hacia países aliados política y económicamente, reduciendo riesgos y fortaleciendo la resiliencia ante tensiones geopolíticas o disrupciones globales. Es, en esencia, una globalización basada en la confianza.
Empresas como Apple, Sony o grupos textiles europeos ya han iniciado movimientos clave en esta dirección, diversificando su producción fuera de China hacia destinos como India, Tailandia o Bangladés. Pero el concepto no se limita a Asia: América Latina, y en particular el Triángulo Norte de Centroamérica, comienza a ocupar un papel estratégico dentro de esta nueva arquitectura económica global. Con una fuerza laboral joven, cercanía geográfica con Estados Unidos y una creciente red de tratados comerciales, la región se perfila como un socio natural para el friendshoring.
Bajo esta visión, el HUGE Business and Investment Council (ThinkHUGE) —una alianza de líderes empresariales de Honduras, Guatemala, El Salvador y Estados Unidos— celebró en Washington D.C. su quinta reunión anual bajo el lema “Friendshoring para el Futuro: Capitalizando el Crecimiento Impulsado por Aranceles”. El encuentro reunió a funcionarios gubernamentales, expertos internacionales y representantes de compañías de la región, quienes debatieron estrategias para fortalecer cadenas de suministro, desarrollar infraestructura energética y fomentar la adopción de tecnología e inteligencia artificial en la región.
Durante el evento, se presentó la Iniciativa de Inversión en Infraestructura de HUGE, un ambicioso plan para financiar proyectos físicos y digitales esenciales que impulsen la competitividad del friendshoring. Esta iniciativa, que comenzará a desarrollarse en 2026, busca sentar las bases de una integración económica más profunda entre el Triángulo Norte y los Estados Unidos. En palabras del Dr. Juan José Daboub, presidente del Consejo Empresarial e de Inversión HUGE, “la energía y la infraestructura son las piedras angulares de la competitividad. Al alinear las prioridades de EE. UU. con las capacidades regionales, el Triángulo Norte puede desbloquear el próximo capítulo de crecimiento”.
El impacto de ThinkHUGE ya es tangible: ha movilizado más de 8 mil millones de dólares en inversión privada y generado más de 250 mil empleos en la región y en Estados Unidos. Su labor refuerza la idea de que el friendshoring no es una moda pasajera, sino una estrategia de desarrollo compartido que puede redefinir el comercio hemisférico.
En un contexto global cada vez más incierto, Centroamérica tiene una oportunidad única: convertirse en un aliado confiable para la manufactura, la tecnología y la innovación. El friendshoring no solo promete cadenas de suministro más seguras, sino también un futuro más interconectado, sostenible y próspero para la región.







