Centroamérica se prepara para un significativo aumento en su capacidad de generación de energía con la incorporación de 47 proyectos entre 2025 y 2026, que añadirán 2.308 MW a la red eléctrica regional, según el Ente Operador Regional (EOR). De este total, 31 proyectos serán plantas solares que aportarán 918 MW, mientras que las plantas de gas natural agregarán 818 MW. Entre las iniciativas más destacadas figuran la planta solar Penonomé 2 en Panamá, con una capacidad de 154 MW, y la planta a gas Puerto Sandino en Nicaragua, que sumará 308 MW.
Para 2025, se prevé la entrada en operación de 22 nuevos proyectos que sumarán 675,2 MW, con un fuerte enfoque en fuentes renovables y gas natural. Este crecimiento responde a una demanda energética proyectada de 65.371 GWh, lo que representa un incremento del 3,5 % respecto al año anterior. Las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica y la eólica, han ganado protagonismo en la matriz energética, desplazando gradualmente a las hidroeléctricas y las centrales térmicas basadas en derivados del petróleo.
En 2024, la región sumó 1.379,6 MW de nueva capacidad a través de 24 proyectos, con el gas natural liderando las incorporaciones al aportar 964,2 MW. Destacan la Central Gas Puerto Sandino en Nicaragua (308 MW) y la Central Térmica Gatún en Panamá (656,2 MW), esta última con una inversión de 1.200 millones de dólares. Además, la energía solar aportó 346,4 MW mediante 21 proyectos, entre los que sobresalen cinco plantas en El Salvador con un total de 69,6 MW y la Planta Solar El Jaguar en Nicaragua con 17 MW.
Un hito importante se alcanzó en noviembre de 2024, cuando Panamá logró abastecer completamente su demanda eléctrica con fuentes renovables y exportar más de 200 MW al resto de la región. Este logro fue posible gracias a la combinación de centrales hidroeléctricas, solares y eólicas. Asimismo, Costa Rica diversificó su matriz energética con un nuevo parque eólico de 20 MW y un proyecto hidroeléctrico de igual capacidad, reafirmando su liderazgo en la producción de energía renovable, que representa el 98 % de su generación eléctrica.
La capacidad instalada total de Centroamérica al cierre de 2024 ascendía a 18.579 MW, con una distribución variada: un 39 % provenía de fuentes hidroeléctricas, el 22 % de combustóleo, el 8,8 % de solar, el 7,7 % de gas natural, el 7,1 % de energía eólica, el 6,7 % de biomasa, el 5,9 % de carbón, el 3,1 % de geotermia y el restante de biogás. Esta diversificación refleja una transición progresiva hacia fuentes más limpias y sostenibles.
El impulso a las energías renovables y al gas natural no solo responde a la creciente demanda, sino también al compromiso de la región por reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Con la incorporación de estos nuevos proyectos, Centroamérica fortalece su infraestructura energética, mejora la seguridad del suministro eléctrico y avanza hacia una matriz más sostenible y diversificada.