El social commerce está en auge en América Latina, con un crecimiento del 45% en el año reciente, impulsado por la integración de redes sociales en la experiencia de compra. Un estudio de EssenceMediacom indica que el 63% de los latinoamericanos ha realizado compras en línea en el último mes, y el 24% de ellos lo hizo directamente conversando a través de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp.
El comportamiento del consumidor ha evolucionado, con un aumento en la influencia de redes sociales e influencers en la toma de decisiones de compra. Un 38.6% de los consumidores consulta redes sociales antes de comprar, mientras que el 13.4% se guía por influencers. Esta tendencia ha llevado a las marcas a apostar por estrategias de contenido dinámico, incluyendo videos cortos, transmisiones en vivo (Live Commerce) y equipos de agentes listos para conversar y vender. Estos han demostrado ser eficaces para mejorar la interacción con los clientes y aumentar las conversiones.
Centroamérica ha experimentado un crecimiento sostenido en comercio electrónico, especialmente el social commerce, favorecido por la digitalización y el acceso a dispositivos móviles. Sin embargo, aún enfrenta desafíos estructurales, como la infraestructura logística deficiente en zonas rurales, la desconfianza de los consumidores y la desigualdad en la conectividad a Internet. Superar estos obstáculos es crucial para consolidar el comercio digital en la región.
El ecosistema de pagos digitales ha sido un pilar clave en el desarrollo del social commerce en Centroamérica. La adopción de billeteras digitales y plataformas de pago ha facilitado las transacciones en línea, permitiendo una mayor inclusión financiera. Estas soluciones han contribuido a disminuir la renuencia de los consumidores a comprar en línea, especialmente en mercados donde la bancarización es baja.
La logística y la entrega continúan siendo áreas de mejora fundamentales. Empresas del sector han invertido en tecnologías avanzadas, como el seguimiento en tiempo real y la optimización de rutas, para hacer más eficiente la distribución de productos. Adicionalmente, algunos gobiernos están implementando políticas públicas para fomentar el comercio electrónico en general, con iniciativas que incluyen la modernización de regulaciones y el fortalecimiento de la conectividad digital.
El futuro del social commerce en América Latina dependerá de la capacidad de las empresas para adaptarse. Los emprendedores llevan delantera y experiencia. Las marcas que logren integrar estrategias de contenido atractivo, aprovechar la experiencia personal con el cliente y mejorar la infraestructura digital serán las que lideren el mercado. Con un entorno cada vez más conectado y consumidores dispuestos a interactuar digitalmente, el social commerce continuará siendo una fuerza transformadora en el comercio regional.